La quinta y última etapa de la 62.ª edición de la Vuelta a Andalucía, disputada el 21 de febrero, partió de la localidad de San Roque y concluyó en el puerto de Peñas Blancas, en Estepona, tras un exigente recorrido de 171 kilómetros, cerca de 4.000 metros de desnivel acumulado y claro protagonismo de Sierra Bermeja, donde se sube por sus dos vertientes al puerto de Peñas Blancas. La victoria de etapa fue para Alejandro Valverde, quien además se proclamó campeón final de la ronda andaluza.
Tras un inicio prácticamente llano, la etapa se endureció a partir del cruce del río Guadiaro, adentrándose en un exigente recorrido por los valles del Guadiaro y del Genal. El trazado se encaminó hacia Sierra Bermeja por Algatocín y Jubrique, afrontando una primera subida a Peñas Blancas por una vertiente poco habitual y muy irregular.
Tras el descenso hasta Estepona y un breve tramo llano, los corredores encararon nuevamente la ascensión final a Peñas Blancas por la vertiente sur, decisiva para la clasificación general. Con rampas iniciales de hasta el 15 %, un kilómetro central por encima del 10 % y una larga parte final sostenida en torno al 7 %, el puerto se confirmó como el juez de la etapa y uno de los escenarios más exigentes de la carrera.
Una carrera muy longeva
Los orígenes de esta prueba se remontan a 1925, cuando Ricardo Montero se impuso en la edición inaugural. Tras aquella primera experiencia, hubo que esperar hasta 1955 para la celebración de la segunda edición. Desde entonces, la carrera se ha disputado de forma prácticamente ininterrumpida, con la única excepción de 1978. En 1979 adoptó oficialmente el nombre de Ruta Ciclista del Sol, denominación que mantuvo hasta 1987, año en el que recuperó el nombre de Vuelta a Andalucía. Finalmente, en 1993 adquirió su actual denominación compuesta.