Para la gestión forestal en los montes mediterráneos es necesario conocer si la vegetación está adaptada a los incendios y, en caso afirmativo, a través de qué mecanismos. Los afloramientos ultramáficos constituyen ecosistemas singulares en la cuenca mediterránea en los que las plantas, además, realizan un esfuerzo adaptativo adicional. Un artículo publicado en el volumen 1 de Sustainable Forestry (Hidalgo Triana y Pérez Latorre, 2018) muestra los resultados del estudio que ha investigado la respuesta al fuego de la vegetación serpentinícola propia de los afloramientos ultramáficos del Mediterráneo español.

Los investigadores establecieron parcelas de seguimiento en Sierra Alpujata, que sufrió un incendio en agosto de 2012. La vegetación dominante correspondía a un matorral compuesto por endemismos serpentinícolas incluidas en la asociación vegetal Digitali laciniatae-Halimietum atriplicifolii (clase Cisto-Lavanduletea) en un pinar abierto. La respuesta post-incendio de las plantas se estudió en las parcelas quemadas mediante métodos de transectos permanentes de 200 x 10 m, averiguando si eran rebrotadoras, semilladoras, ambas o si no mostraban respuesta de supervivencia.

Del total de plantas estudiadas (23 taxones), el 74% actuaron como rebrotadoras, el 30% como semilladoras, algunas de las cuales también tenían capacidad de rebrotar (13%), y solo el 9% de las plantas no mostraron ninguna estrategia de supervivencia. La presencia de un nudo rebrotante no fue alta (17%), aunque pequeños arbustos serpentinícolas como Bupleurum acutifolium y el generalista Teucrium haenseleri presentaron este tipo de órgano.

Los taxones herbáceos Sanguisorba verrucosa, Galium boissieranum y Linum carratracense mostraron ser rebrotadores y semilladores. El hiperacumulador de Ni Alyssum serpyllifolium subsp. malacitanum, no mostró ninguna estrategia de supervivencia frente al fuego, de donde se deduce que sus poblaciones necesitan seguimiento tras los incendios. En los ecosistemas estudiados ninguna especie presentó caracteres que protegieran la parte aérea de la planta frente al fuego, aunque la mayoría de las especies fueron capaces de generarse post-incendio mediante yemas subterráneas.

Los resultados han mostrado que el ecosistema estudiado, compuesto por taxones con un alto grado de endemicidad, en algunos casos amenazados, está predominantemente adaptado a la supervivencia tras un incendio, aunque su capacidad de respuesta puede verse disminuida por factores ambientales.

Referencia: