Metodología para identificar áreas prioritarias de restauración post-incendio: estudio del incendio forestal de Sierra Bermeja 2021 (Perales Vallejo et al. , 2025)

Ha salido publicado en la Revista de Estudios Andaluces (Perales Vallejo et al., 2025) un nuevo estudio basado en el incendio de Sierra Bermeja de 2021. Este incendio supuso un cambio de paradigma en diversos aspectos sociales y científicos, entre otros, desde la perspectiva del operativo que actuó en su extinción, dado que a partir de ese momento se empezó a hablar de incendios de sexta generación en España. También, porque a partir de él se empezó a valorar con más insistencia y como prioritaria la gestión de la masa forestal, en particular, de la biomasa disponible para el fuego, que ha experimentado en las últimas décadas un crecimiento desestructurado que, sumado al cambio de régimen de lluvias  y al aumento de las temperaturas, está produciendo un comportamiento extremo de los incendios; esto es algo que se puede observar a nivel mundial.

El objetivo del trabajo publicado ha sido desarrollar una metodología que permita identificar las zonas de actuación prioritarias en la restauración post-incendio en el territorio de Sierra Bermeja afectado. Para la delimitación de estas zonas de actuación, los investigadores han utilizado un método multicriterio en un entorno SIG, combinando distintas fuentes de información procedentes de datos de teledetección, muestreos y analíticas de suelos, y modelos para el cálculo de tasas de erosión.

Resultados

La aportación más relevante del trabajo es el análisis de suelos, en concreto, 110 muestras: 35 anteriores al incendio y 75 posteriores. Se han analizado las propiedades edáficas de estas muestras, como carbono orgánico, pH, conductividad eléctrica, estabilidad estructural, porosidad y textura. Los investigadores calcularon las tasas de pérdida de suelo anuales utilizando la Ecuación Universal Revisada de Pérdida de Suelo (RUSLE), integrando factores como erosividad de la lluvia (R), erosionabilidad del suelo (K), longitud de la pendiente (LS), grado de cobertura vegetal (C) y prácticas de conservación del suelo (P).

Además de los índices con datos de teledetección que habitualmente se utilizan en los análisis asociados a incendios forestales, como el dNBR, metodología que permite el estudio del grado de severidad del fuego, y el dNDVI, que detecta el mayor o menor grado de actividad fotosintética, el muestreo de suelos indicó un aumento significativo de carbono orgánico en zonas con alta afección y cambios en las propiedades de pH y conductividad.

Los factores RUSLE mostraron que el factor R (obtenido de REDIAM) alcanza su valor máximo en el sector septentrional, el factor topográfico (LS) exhibe valores máximos en áreas con pronunciados desniveles, y el factor K presenta una degradación altitudinal en sus valores pre-incendio de erodabilidad del suelo.

En el estudio se ha tomado el factor P con valor 1, debido a la inexistencia de prácticas de conservación para reducir la erosión por escorrentía en Sierra Bermeja.

Tras la combinación de todos los parámetros analizados, se ha obtenido un índice espacial en una malla correspondiente a todo el territorio, considerando como áreas prioritarias aquellas que presentan un valor superior a 180.

Previo al incendio, se registraron valores máximos de erosión de aproximadamente 181,42 t h-1 año-1, pero en la estimación post-incendio se observó un aumento significativo del 47,5%, alcanzando los 381,44 t h-1 año-1.

Con la metodología empleada, que integra severidad, suelos, erosión y vegetación, los investigadores han identificado tres áreas prioritarias para la intervención:

  • laderas entre el arroyo del Infierno y el Horno de los Almárgenes (Zona 1),
  • inmediaciones del puerto de Peña Blancas y el pico del Alto Porrejón (Zona 2),
  • y el entorno del Canalizo (Zona 3)

Referencias: