Un estudio presentado en el 9º Congreso Forestal Español (Guzmán Álvarez et al., 2025) presenta los datos del seguimiento de la regeneración en parcelas de muestreo localizadas en rodales donde se habían realizado cuatro tipos de manejo de la madera quemada en la superficie afectada por incendio de la Sierra Alpujata de Coín-Ojén (agosto de 2012): : extracción total de la madera quemada (con pala o con cable), apeo sin retirada, y mantenimiento de los árboles quemados en pie (control). Los autores han evaluado la densidad de regeneración y otras variables de interés para el proceso restaurador como la altura dominante, la cobertura y la facilidad o dificultad para la gestión.

Los resultados muestran que la mayor regeneración se da en las parcelas donde la madera quemada se mantuvo en pie, alcanzando 9,29 plántulas/m² frente a menos de 1 plántula/m² en las zonas donde se retiró la madera. Sin embargo, esta opción presenta dificultades de manejo y alto riesgo de incendio debido a la gran acumulación de restos leñosos y la escasa transitabilidad del terreno. En cambio, los tratamientos con retirada de madera generan menor regeneración inicial, pero facilitan la gestión y reducen riesgos futuros.

Incendio de Sierra Alpujata (sept de 2012)
Estado de la parcela tras el incendio (Sierra Alpujata, septiembre de 2012)

Los autores subrayan que la decisión sobre el tratamiento post-incendio debe equilibrar factores ecológicos, técnicos, económicos y de seguridad, y que las intervenciones deben adaptarse a las condiciones locales.

Destacan además que el incendio de 2012 interrumpió el desarrollo de una repoblación de Pinus pinaster autóctona del macizo ultramáfico de Sierra Bermeja–Alpujata, especie que, según la evidencia paleobotánica, forma parte natural de estos ecosistemas serpentinícolas.

El trabajo concluye que la regeneración natural del pino resinero es elevada, incluso sin intervención, pero que el manejo influye en la estructura y composición futuras del bosque. La reorganización del ecosistema tras el fuego debe planificarse considerando el legado del incendio, el papel de la madera muerta y la evolución natural del sistema.

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