La asociación Grunsber comunicó el pasado 19 de noviembre a la Fiscalía provincial de Málaga unos hechos que podrían incurrir en delito contra el medioambiente, tras descubrir la alteración de un hábitat y la eliminación de flora endémica durante una reforestación con algarrobos, autorizada por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en el barranco de la Acedía (Casares), dentro de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Sierras Bermeja y Real (ES6170010).

En noviembre de 2024, la asociación detectó la plantación de unos 1.500 algarrobos sobre una superficie de 2,07 hectáreas en Sierra Bermeja, en la zona del Barranco de la Acedía (Casares), en una parcela delimitada por el carril de la Pasada del Pino y por dos arroyos.

En dicho enclave se localiza la principal población conocida de Galatella malacitana, una planta endémica considerada “especie Lázaro” tras haberse dado por extinguida durante décadas.

La intervención supuso la eliminación directa de ejemplares de esta especie y de otras también singulares de Sierra Bermeja, como Centaurea lainzii (catalogada como Vulnerable en Andalucía) y Cephalaria baetica, así como otros elementos característicos del matorral heliófilo de las peridotitas.

La apertura de cubetas de aproximadamente un metro de diámetro para cada árbol implicó la remoción de unos 1.200 m² de suelo, alterando el hábitat de estas especies, que no pueden sobrevivir bajo la sombra y las condiciones ecológicas propias de un algarrobal.

Cubeta de un metro de diámetro con un pie de algarrobo muerto
Cubeta con un pie de algarrobo muerto y taxones de Centaurea lainzii

La Junta admite la ejecución, pero niega la afección

Tras solicitar información oficial, Grunsber recibió el 27 de enero de 2025 un escrito en el que la Consejería reconoce que la reforestación forma parte de un proyecto público vinculado a la restauración de terrenos afectados por incendios. Admite en el escrito que se plantaron 750 pies por hectárea —densidad suficiente para transformar el ecosistema— y que no existe autorización para eliminar flora protegida ni para alterar sus hábitats, porque no es su objetivo. Esto denota desconocimiento de las especies protegidas existentes en la parcela y que no valora el posible daño, porque el análisis sobre el terreno que realizaron miembros de Grunsber confirmó la destrucción de ejemplares y la transformación del hábitat natural.

Además, la asociación verificó que solo uno de los algarrobos plantados ha sobrevivido.

Posibles delitos ambientales

Tras esta respuesta, el pasado 19 de noviembre, Grunsber remitió un escrito a la Fiscalía informando de estos hechos, advirtiendo de la posible responsabilidad penal por daños sustanciales al medio ambiente, concesión o reconocimiento de licencias ilegales por parte de responsables públicos y destrucción de especies protegidas y de su hábitat. Por estas razones, la asociación solicitó una investigación exhaustiva tanto para depurar responsabilidades como, principalmente, para garantizar que cualquier tipo de actuaciones de reforestación futuras se realicen con mayor control, conocimiento y dirigidas por personal técnico especializado en este tipo singulares ecosistemas.

La Fiscalía respondió el pasado 25 de noviembre a Grunsber comunicando la apertura de diligencias, enviando copia al equipo del Seprona para que proceda a la investigación de los hechos.

Matorral serpentinícola (HIC 5330). Sierra Bermeja (Fotografía: Noelia Hidalgo Triana)
Matorral serpentinícola (HIC 5330). Sierra Bermeja (Fotografía: Noelia Hidalgo Triana)

El matorral termófilo de Sierra Bermeja: un patrimonio natural único

El matorral de la parcela afectada constituye un elemento clave para el equilibrio ecológico de Sierra Bermeja, ya que actúa como formación vegetal adaptada a condiciones extremas de insolación, sequía estival y suelos serpentinícolas (derivados de peridotitas). Estas comunidades representan una etapa de sustitución fundamental de la dinámica natural de la vegetación, asegurando además la protección del suelo frente a la erosión en un territorio especialmente frágil.

Desde el punto de vista de la biodiversidad, este matorral serpentinícola tiene un valor excepcional, ya que además de estar protegido como Hábitat de Interés Comunitario por la Directiva Hábitats (92/43/CEE) de la Unión Europea (HIC 5330-6), alberga numerosas especies endémicas y serpentinófilas, exclusivas de Sierra Bermeja o de otros afloramientos ultramáficos malagueños. Además, tiene un papel esencial en el paisaje bermejense y desempeña una funcionalidad ecológica importante, actuando como refugio para entomofauna, favoreciendo la conectividad entre hábitats y contribuyendo a la resiliencia del ecosistema frente al cambio climático.

Grunsber subraya la especial vulnerabilidad de los ecosistemas serpentínicos de Sierra Bermeja y señala que estas actuaciones públicas, lejos de restaurar el territorio tras los incendios de 2021 y 2022, agravan la pérdida de biodiversidad en uno de los espacios naturales más singulares de Andalucía.