El fósforo del suelo (P) es esencial para el funcionamiento de los ecosistemas. Junto con el nitrógeno y el potasio, el fósforo es esencial para las plantas y un elemento principal para la fotosíntesis y el transporte de nutrientes, fundamental para el desarrollo de las raíces, la floración y los frutos. En la naturaleza está presente el fósforo orgánico, asociado a las formas vivas (Mono-éster, di-éster, etc), e inorgánico (pirofosfato, ortofosfato), que es el que absorben las plantas. El P en forma de ortofosfato aparece cuando la materia orgánica se descompone o cuando se quema (es decir, se libera después de un incendio).
Después de un incendio, los niveles de P experimentan cambios notables. Sin embargo, se desconoce en gran medida el grado en el que las características del fuego afectan a la dinámica del P. Un equipo de científicos ha publicado un estudio en la revista Scientific Reports (Souza-Alonso, Prats et al., 2024) con las conclusiones de su investigación sobre el impacto del tipo de incendio (tanto quemas prescritas como incendios forestales) y los diferentes niveles de severidad sobre la dinámica del P en los suelos mediterráneos. Para el estudio se ha realizado trabajo de campo en Sierra Bermeja después del incendio de 2021, estudiando la evolución del suelo en algunas parcelas que sufrieron una severidad baja y en otras que sufrieron una severidad alta, además del análisis de datos de las quemas prescritas llevadas a cabo en Doñana y Cartaya.
Las concentraciones de P en las capas orgánicas del suelo se vieron fuertemente afectadas por la severidad del fuego, pero no por el tipo de fuego. Los incendios de baja severidad no tuvieron un efecto observable, mientras que los incendios de severidad moderada aumentaron los niveles de P en el suelo en un 62% y los de alta severidad redujeron la concentración de P en un 19%, un efecto que los investigadores achacan a la volatilización del fósforo.


Después de un año, la concentración de P en el suelo permaneció sin cambios en los incendios de baja severidad, mientras que se observó una recuperación más compleja tras los incendios de severidad moderada y alta.
En las capas minerales, la concentración de P se redujo en un 25% inmediatamente después de los incendios y se mantuvo durante un año en un 42%. La espectroscopía de P-NMR reveló una mineralización casi completa de las formas de P orgánico (mono-éster y di-éster, etc) después del incendio, grandes aumentos en el ortofosfato inorgánico y una disminución en la proporción de P orgánico a inorgánico (Po). Después de un año, los diésteres y el ortofosfato se recuperaron a los niveles previos al incendio en todos los sitios, excepto en aquellos donde la composición del material parental (alto pH y concentración de Fe) tuvo un efecto duradero sobre la retención de ortofosfato y, por lo tanto, sobre el P total del suelo.
El artículo concluye que la severidad del incendio y el pH del suelo (y, por ende, la mineralogía del suelo) jugaron un papel esencial en la dinámica del P en el suelo. Estos hallazgos son importantes para conocer bien los efectos del fuego en la conservación del P en el suelo y para mejorar la comprensión del impacto de las quemas prescritas, evitando aquellas de alta severidad como Cartaya.
Notas
- Figura de encabezamiento: Niveles de P en las capas orgánicas del suelo tras el incendio de Sierra Bermeja (en zonas de baja y alta severidad) y tras quemas prescritas en Doñana y Cartaya. El pico del ortofosfato en el gráfico de Sierra Bermeja-Baja Severidad está acortado para esta representación (era más alto) (Fuente: Modificado de Souza-Alonso et al., 2024)
Referencias
- SOUZA ALONSO; P, PRATS, S. A.; MERINO, A.; GUIOMAR, N.; GUIJARRO, M. y MADRIGAL, J. (2024). «Fire enhances changes in phosphorus (P) dynamics determining potential post-fire soil recovery in Mediterranean woodlands«. Scientific Reports, 14, artículo número 21718. DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-024-72361-8