El pinsapo (Abies pinsapo) responde al cambio climático y a la sequía con un ‘plan de contingencia’ que activa desde sus raíces y llega a la copa para aprovechar el agua, según un equipo de investigadores de la Universidad de Málaga.

Las raíces del pinsapo actúan como sensores ante la sequía y, a través de moléculas de ARN presentes en las células de la planta, activan una respuesta que llega a la parte superior para aprovechar el agua, tal y como se evidencia en el estudio realizado por el grupo de investigación de Biología Molecular y Biotecnología de la UMA, que se ha publicado en la revista Plant Stress (Blanca Reyes et al., 2025).

Cuando la raíz detecta que hay escasez de líquido envía a la parte superior del árbol el mensaje “necesito agua” y así el resto de la planta se prepara para economizar y reducir la pérdida de recursos hídricos.

La primera reacción del pinsapo es cerrar los estomas —pequeños poros ubicados en la superficie de las hojas y los tallos— con la intención de retener el agua y ya más a largo plazo, empiezan a activarse otros procesos importantes a nivel fisiológico de las plantas que ayudan, por ejemplo, a la defensa.

Publicado en 'Plant stress', Blanca Reyes et al., 2025

Adaptación al cambio climático

Según el estudio, en las poblaciones pinsapos de la Serranía de Ronda se dan efectos claros del cambio climático, existiendo ejemplares mejor adaptados y otros peor adaptados. Han podido observar que hay poblaciones “élite” de pinsapo que están reaccionando a la subida de la temperatura y a la falta de agua para tratar de adaptarse a las nuevas condiciones climáticas, sobrevivendo gracias a la respuesta de sus transcriptomas.

El estudio, que comenzó en 2022, ha confirmado que existe una dinámica de cambio, que se traduce en un cambio de patrones. Comprender estos mecanismos de adaptación del pinsapo será útil para diseñar programas de reforestación basados en la repoblación con los ejemplares más resilientes.

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