La Junta de Andalucía ha anunciado recientemente una inversión de 480.000 euros para extender las plantaciones del pinsapo (Abies pinsapo) a distintos territorios de Andalucía: Algodonales y Villaluenga del Rosario, en Cádiz; Cortes de la Frontera, en Málaga; Lanjarón, en Granada, y Bacares, en Almería.
La iniciativa se apoya en modelos que pronostican una posible reducción del área de distribución de la especie en el contexto actual y futuro de cambio climático, así como en la existencia de registros fósiles de polen de Abies en localidades situadas fuera de la Serranía de Ronda.
Ante esta propuesta, diversos investigadores de las universidades de Málaga, Granada y Almería, comprometidos con la conservación tanto de las especies vegetales como de sus hábitats, están promoviendo un manifiesto que cuestiona esta política. Consideran que no existe una base científica suficientemente sólida que justifique la plantación de pinsapos fuera de la Serranía de Ronda y advierten de que estas actuaciones podrían generar problemas ecológicos y de conservación que deberían ser evaluados con mayor profundidad.
Bunio macucae-Abietetum pinsapo. Paraje Natural de Los Reales de Sierra Bermeja
Manifiesto en contra de la plantación de Abies pinsapo en diversos territorios de Andalucía
Abies pinsapo Boiss (pinsapo) es un abeto endémico de la Serranía de Ronda (Cádiz-Málaga), cuya área de distribución natural se concentra en enclaves muy concretos de las sierras del Pinar de Grazalema, Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja y alrededores. Estas poblaciones son el resultado de una larga historia evolutiva ligada a unas condiciones ecológicas extremadamente específicas, estando, en última instancia, moldeadas por el uso antrópico del territorio.
La creciente tendencia a realizar plantaciones de pinsapo fuera de las montañas de la Serranía de Ronda carece de una base científica sólida y puede generar problemas ecológicos, económicos, legales, ya que el proyecto contraviene de manera directa el artículo 54.1 de la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, el cual prohíbe taxativamente la introducción de especies alóctonas cuando puedan competir con las autóctonas, alterar la pureza genética o modificar los equilibrios ecológicos locales, y el artículo 7.2.e de la ley 8/2003 el cual prohíbe la liberación o introducción de ejemplares de especies silvestres alóctonas en el medio natural andaluz sin una autorización excepcional que esté rigurosamente justificada, condición que no puede cumplirse al tratarse de un ensayo masivo. Igualmente, la plantación también vulnera la normativa de Directiva Hábitats (92/43/CEE), ya que esta indica en su artículo 22b la obligación de los Estados miembros de garantizar que la introducción deliberada de una especie no autóctona en la naturaleza se regule de modo que no se cause ningún perjuicio a los hábitats naturales ni a la flora y fauna silvestres locales.
Abieto-Juniperetum sabinae, Parque Nacional Sierra de las Nieves.
Una estrategia cuestionada por profesores universitarios
Es por ello que, diversos profesores e investigadores andaluces, de las universidades de Málaga, Granada y Almería, quieren expresar su negativa ante la reciente noticia publicada por la Junta de Andalucía sobre la plantación de pinsapos en diversos territorios de Andalucía, concretamente Algodonales y Villaluenga del Rosario (Cádiz); Cortes de la Frontera (Málaga); Lanjarón (Granada), y Bacares (Almería).
Estas plantaciones se han querido justificar desde diversos puntos de vista:
- (1) un punto de vista conservacionista;
- (2) por el efecto sobre el pinsapo del actual cambio global;
- (3) por la existencia de algunos modelos que auguran una posible disminución del área de distribución del pinsapo;
- (4) por la presencia de polen de abeto (Abies sp.) en localidades de la Cordillera Bética no pertenecientes a la Serranía de Ronda.
El primer argumento ignora la resiliencia propia de esta especie mediterránea, cuya historia evolutiva se ha moldeado en un territorio que ha pasado por distintos periodos climáticos hasta el clima actual, y cuya principal amenaza, que sepamos, ha sido la presión antrópica (la excesiva presión ganadera) y, en segundo lugar, los incendios forestales. En este sentido, y aunque A. pinsapo sea una especie protegida considerada en peligro de extinción (EN, Lista Roja Andaluza), actualmente está fuera de peligro según las últimas evaluaciones realizadas, situación debida a que las principales poblaciones de esta especie se encuentran dentro de espacios naturales protegidos, donde los impactos humanos antes citados se han reducido considerablemente. El cuarto de los argumentos en relación a la presencia de polen de Abies sp. en otras zonas montañosas béticas debe ser tomado con mucha cautela, debido a que éste por sí solo no argumenta la presencia de esta especie, ya que no es posible diferenciar el polen de las distintas especies de abetos y, aunque hipotéticamente hubieran existido poblaciones de Abies pinsapo en esas zonas, esas poblaciones responderían a un escenario climático, geológico y biogeográfico distinto al actual.
Riesgos para la especie
Adicionalmente, es importante resaltar que hay diversos estudios científicos que han demostrado que la conservación de las especies forestales debe priorizar el mantenimiento de las poblaciones en sus hábitats naturales, donde han desarrollado adaptaciones genéticas particulares frente a factores como la temperatura, la disponibilidad hídrica, los suelos o las interacciones con otras especies (comunidades vegetales). Trasladar ejemplares a territorios alejados de estas condiciones supone dejar de lado estos procesos evolutivos. Además, y por todas estas consideraciones, no puede considerarse una región donde no se tiene constancia de la presencia de Abies pinsapo como una región para futuras repoblaciones. Y más aún cuando los territorios en los que se pretende llevar a cabo estas plantaciones, son espacios de la Red Natura 2000 (ZEC) y de la Red de Espacios naturales Protegidos de Andalucía (RENPA).
Entre los principales riesgos asociados a las plantaciones de cualquier especie, y en concreto del pinsapo fuera del área de distribución natural destacan: la elevada mortalidad derivada de condiciones ambientales inadecuadas, la alteración de ecosistemas locales, la introducción de material genético en lugares donde nunca ha existido la especie (taxón alóctono), la potenciación de la creencia errónea de que solo el pinsapo (especie) conforma el pinsapar (comunidad vegetal), y la generación de una percepción social errónea sobre las verdaderas necesidades de conservación del pinsapo.
Abieto-Juniperetum sabinae, Sierra del Pinar, Parque Natural Sierra de Grazalema.
Asimismo, numerosos especialistas advierten de que la crisis climática no justifica por sí sola la expansión artificial de especies fuera de sus territorios originales. Las estrategias de conservación más eficaces se deben centrar en proteger los bosques naturales existentes, mejorar su resiliencia, reducir las presiones humanas y cambios de uso del suelo y conservar la diversidad genética de las poblaciones autóctonas in situ.
Estrategias más allá de la plantación de árboles
Las plantaciones realizadas con fines ornamentales, simbólicos o propagandísticos pueden transmitir a la sociedad la idea equivocada y peligrosa de que la conservación consiste simplemente en plantar árboles, como es el caso de la plantación de pinsapos en Zaragoza (Orcajo), creando una masa forestal artificial que no puede ser considerada desde el punto de vista ecológico y botánico un pinsapar. La evidencia científica demuestra que conservar una especie implica necesariamente preservar todos los complejos procesos ecológicos existentes en su área original y que permiten su supervivencia a largo plazo en la naturaleza.
La protección efectiva del pinsapo no pasa por convertirlo en una especie de jardinería forestal dispersa por cualquier territorio, sino por garantizar el futuro de los ecosistemas únicos que han permitido su existencia durante miles de años en la Serranía de Ronda. La mejor forma de conservar el pinsapo es conservar su hábitat en los territorios donde se presenta actualmente y que sabemos, es su distribución natural.
Por ello, diversos profesionales de la biología de la conservación de plantas, la ecología forestal y la gestión de espacios naturales reclaman con este MANIFIESTO que: cualquier actuación relacionada con el pinsapo (y cualquier especie protegida) se fundamente en criterios científicos rigurosos, evaluaciones ecológicas y biogeográficas previas y objetivos de conservación claramente definidos.


