Parte del equipo que en 2025 vinculó las repoblaciones de pino con una mayor severidad de los incendios publica ahora un nuevo trabajo que amplía el debate. En aquel estudio (Repeto Deudero et al., 2025) identificaban un umbral crítico de unas 440 plantas por hectárea, por encima del cual la severidad del fuego aumentaba bruscamente en plantaciones no gestionadas. En el nuevo artículo (Ojeda et al., 2026) cuestionan la visión “bosquecéntrica” que ha dominado durante décadas la gestión del paisaje mediterráneo: la idea de que plantar árboles equivale siempre a restaurar la naturaleza. Una idea sugerente, pero que la evidencia científica obliga a matizar.

Sus autores analizan el caso de las grandes repoblaciones de pino, sobre todo Pinus pinaster, realizadas desde mediados del siglo XX en el oeste de la península ibérica. Aunque estas plantaciones se justificaron por razones económicas, productivas y de protección del suelo, el artículo sostiene que han transformado profundamente paisajes naturales abiertos, como brezales y matorrales mediterráneos, que durante mucho tiempo fueron considerados erróneamente como ecosistemas degradados.

Con esta política arboricéntrica del territorio, como ya señalaban también en el estudio publicado el año pasado, estas plantaciones homogéneas de pinos han tenido efectos ecológicos negativos: aumentan la continuidad del combustible vegetal, favorecen incendios de gran intensidad, reducen la biodiversidad — incluida la flora endémica y la fauna polinizadora—, disminuyen la disponibilidad de agua y pueden incrementar la erosión del suelo frente a lo que se pretendía originalmente.

Pinares serpentinícolas de Sierra Bermeja (Autora: Noelia Hidalgo Triana)
Pinares serpentinícolas de Sierra Bermeja (Autora: Noelia Hidalgo Triana)

Pinares naturales vs plantaciones extensivas e incendios forestales

El artículo distingue claramente entre los pinares naturales de Pinus pinaster, que sí tienen valor de conservación, y las plantaciones extensivas, que requieren una gestión diferente por su alta inflamabilidad y por su capacidad de expandirse tras los incendios hacia hábitats naturales vecinos.

La alta inflamabilidad y la continuidad a escala de paisaje de las plantaciones de pino, combinadas con la expansión espontánea postincendio de Pinus pinaster, han favorecido la aparición de “megaincendios”.

También se critica en el artículo la infravaloración de los ecosistemas abiertos mediterráneos, como brezales, matorrales y pastizales, que los autores consideran reservorios importantes de biodiversidad y no simples etapas degradadas previas al bosque.

Áreas incendiadas por tipo de vegetación en los incendios de Sierra Bermeja (2021), sierra de la Culebra (2022) y las Hurdes (2023) (Ojeda et al., 2026)

Los autores han analizado los efectos de plantaciones de pinos en tres incendios singulares recientes en la península ibérica: el de Sierra Bermeja de septiembre de 2021, el de la sierra de la Culebra de junio de 2022 y el de las Hurdes de mayo de 2023. En estos tres incendios, investigaron principalmente qué se quemó, con qué severidad, cómo se recuperó y qué factores del terreno o de la vegetación explicaban esas diferencias, como tipo de vegetación, estructura, gestión selvícola, proximidad a plantaciones de pino o densidad del arbolado.

Bancales de repoblación en los años 80 de Pinus pinaster en Sierra Bermeja (Autor: Javier Martos)Bancales de repoblación en los años 80 de Pinus pinaster en Sierra Bermeja (Autor: Javier Martos)
El estado del pinar previo al incendio de Sierra Bermeja de 2021 no fue consecuencia directa de las repoblaciones de los años 80, sino del incendio de 1966, que originó una regeneración natural masiva. A este proceso se sumó el abandono de los usos tradicionales del monte —pastoreo, aprovechamiento maderero o resinero, minería— tras el auge del turismo a partir de los años 60, lo que incrementó notablemente la densidad forestal (Martos Martín y Gómez Zotano, 2021)

La importancia del matorral

La infravaloración de los ecosistemas abiertos mediterráneos es algo que el Grupo Naturalista Sierra Bermeja (Grunsber) ha señalado denunciando la eliminación de matorral en el piedemonte de Sierra Bermeja para realizar una reforestación con algarrobos autorizada por la Junta de Andalucía, un asunto grave puesto que es un Hábitat de Interés Comunitario, protegido por la directiva europea.

Matorral serpentinícola (HIC 5330). Sierra Bermeja (Fotografía: Noelia Hidalgo Triana)
Matorral serpentinícola (HIC 5330). Sierra Bermeja (Fotografía: Noelia Hidalgo Triana)

Los autores defienden que la restauración del paisaje no debe orientarse automáticamente a crear masas forestales densas, sino a recuperar mosaicos mediterráneos más heterogéneos, diversos y resilientes, mejor adaptados al fuego y al cambio climático.

Como propuesta y en líneas generales, el artículo plantea evitar nuevas forestaciones sobre hábitats abiertos de alto valor ecológico, gestionar activamente las plantaciones existentes para reducir su continuidad y riesgo de incendio, impedir la expansión espontánea de pinos tras los fuegos y conservar estrictamente las poblaciones naturales autóctonas de pino. En definitiva, los autores piden un cambio de enfoque en la gestión y educación ambiental: reconocer que no todo paisaje valioso tiene que ser forestal y que, en el Mediterráneo, los espacios abiertos también son esenciales para la biodiversidad, el funcionamiento ecológico y la prevención de grandes incendios.

REFERENCIAS